http://www.telesurtv.net/secciones/noticias/nota/65673/unicef-denuncia-raptos-de-ninos-en-hospitales-de-haiti/
Ante la tragedia los niños son los más vulnerables.(Foto:AFP)
Miles de niños deambulan en las calles de Haití sin saber el paradero de sus
familiares. (Foto:ABI) El funcionario internacional indicó que hasta la
fecha tienen ''evidencia'' de los 15 casos, y tenmen que el fenómeno se
extienda, tomando en cuenta que alrededor de 10 mil mujeres se encuentran
embarazadas, sólo en la ciudad de Puerto Príncipe, de las cuales unas 7 mil
alumbrarán en el transcurso del próximo mes.
TeleSUR _ Hace: 26 minutos
El asesor del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef),
Jean-Luc Legrand, explicó en rueda de prensa este viernes que el organismo
ha constatado que "alrededor de quince niños han desaparecido de hospitales
con personas que no son de su familia".
La organización mantienen la sospecha de que los secuestros fueron
efectuados por redes de trata de personas a través de Santo Domingo. Agregó,
que la trata de niños ya existía en Haití antes del demoledor terremoto "y,
desgraciadamente, las redes de trata tienen relación con el mercado de la
adopción internacional".
Legrand, explicó que estas redes, aprovechan la fragilidad del Estado y de
los sistemas de control cuando existen catástrofes, tal como sucedió en el
2004 cuando el Tsunami de Indonesia.
"Vivimos esa experiencia cuando tuvo lugar el tsunami: estas redes se
activan inmediatamente después de una catástrofe y utilizan la debilidad del
Estado y de la coordinación de los agentes sobre el terreno para secuestrar
a los niños y sacarlos del país", dijo.
El funcionario destacó que los niños, "no son huérfanos", por lo que todo
apunta, a que se trata del robo de infantes por redes internacionales
dedicadas a la trata.
Al respecto, Unicef establece mecanismos de alerta para evitar que se
incrementen los secuestros de los niños, por ello, ha organizando el
establecimiento de campos para albergar a todos aquellos menores "no
acompañados".
Hasta la fecha, Unicef ha establecido 20 puntos para acoger a menores no
acompañados y atiende a unos 2 mil al día, pero tienen como objetivo poder
llegar a 4 mil niños.
El asesor, sostiene que se debe comprobar que los niños no tienen, en
efecto, ninguno de los dos progenitores, aunque en ese caso, agregó que "en
Haití la familia es extensa y estoy seguro de que habrá familiares de esos
niños que querrán adoptarlos".
Legrand también manifestó la preocupación de Unicef por la suerte de chicas
jóvenes que trabajan como empleadas domésticas y que pueden ser susceptibles
de caer en manos de las redes de trata de blancas.
"Son jóvenes muy vulnerables, que pueden ser presa fácil y debemos
protegerlas", subrayó.
Por otra parte, el Fondo de Naciones Unidas para la Población calcula que
existen en Haití, alrededor de 10 mil mujeres embarazadas sólo en Puerto
Príncipe, de las cuales se espera que una 7 mil den a luz en el transcurso
de las próximas cuatro semanas.
Ambas organizaciones alertaron, asimismo, de que temen que haya brotes de
violencia sexual contra las mujeres.
Los haitianos tratan de sobreponerse a la devastación causada por el fuerte
sismo de 7.3 del pasado 12 de enero, mientras que las fuertes réplicas del
terremoto han causado alarma en los sobrevivientes, en medio de una crisis
por el agua potable, alimentos y atención de heridos.
Según cifras de la Cruz Roja Internacional, más de 90 mil personas
fallecieron tras el terremoto, mientras que centenares de miles resultaron
heridas.
teleSUR-EFE-ABC.es/ sv - FC
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lunes, 25 de enero de 2010
domingo, 27 de diciembre de 2009
Una recuperación dolorosa espera a los niños heridos por pirotécnicos
Alertan sobre la falta de condiciones de los centros hospitalarios para atender a las víctimas de estos accidentes
Aunque el Hospital J. M. de los Ríos no cuenta con una unidad de quemados para infantes -como tampoco la tiene ningún otro centro hospitalario del país-, allí se suelen remitir los casos de niños que sufren este tipo de accidentes. Esto incluye a aquellos con lesiones por fuegos artificiales.
El personal médico de la institución advierte que la prevención y la vigilancia son los mejores aliados para evitar que los pequeños manipulen estos artefactos. Además, alertan sobre la falta de condiciones actuales de los hospitales para asistir a las víctimas.
Huníades Urbina, presidente de la Sociedad Venezolana de Pediatría y jefe del Servicio de Urgencias del centro asistencial, recomendó no desestimar los peligros de los pirotécnicos. "Hasta las supuestamente inofensivas cebollitas pueden causar graves daños. Debido a su envoltura en forma de caramelo, un niño, por inexperiencia, puede ingerirlas y sufrir quemaduras a través de la mucosa oral e intoxicación por fósforo blanco", manifestó. Incluso la chispa de las luces de bengala, debido a la alta temperatura que puede alcanzar, es capaz de causar una quemadura profunda.
A medida que se usan artefactos más potentes -como los cohetes, recámaras y morteros de tres tiros-, mayores pueden ser las lesiones.
El cirujano plástico Luis Ceballos, médico jubilado del J.
M. de Los Ríos, subrayó que hay tres áreas susceptibles a las quemaduras por manejo de estos objetos. Las manos, lo que puede ocasionar pérdida de dedos; el rostro, en el que se pueden generar quemaduras severas, pérdida de la visión y daño en los tímpanos; y el área cercana al pubis, donde ocurre lo que se conoce como "la quemadura del bolsillo derecho", pues en él se guardan los pequeños pirotécnicos que se pueden encender con la fricción del pantalón.
"Esas quemaduras son generalmente de tercer grado y de muy mal pronóstico porque hay que someter al paciente a una o a varias intervenciones para cubrir el área afectada con injerto. En algunos casos, se pueden perder los testículos y el pene", acotó.
La psicóloga Anita Molina trabajó en el centro hospitalario de San Bernardino hasta jubilarse. En su experiencia, la recuperación de este tipo de heridas supone un reto psicológico para los pacientes y sus familiares. "Mientras la piel está descubierta, cuando aún no se han colocado los injertos, los pacientes suelen demostrar una debilidad afectiva. En esos momentos es conveniente contar con el apoyo de las madres, pero resulta que muchas veces ellas están angustiadas y hay que ayudarlas también".
Durante la recuperación, los niños pueden tener pesadillas, debido a la crisis de repetición, la sensación de vivir otra vez el episodio traumático.
Molina indicó que la recuperación psicológica puede durar en promedio entre seis y ocho meses. No obstante, algunos niños y adolescentes ameritan que se prolongue el tratamiento. Eso ocurre con aquellos que vuelven a jugar con fuego a pesar de haberse quemado.
Sin unidad. En 1993, Urbina se fue a Japón a especializarse. Seesperaba que a su regreso, dos años después, las autoridades avanzaranen la creación de una unidad de quemados exclusiva para niños, pero nofue así. Todavía sigue esperando que se concrete este proyecto.
El médico considera que el panorama se complica cuando se suma la falta de insumos médicos, de más reciente data. Recordó que en 1991 salvaron a un chico que tenía 90% de la piel quemada, debido a que le colocaron una placa de platino, maya de acero y lentes intraoculares.
"Pero si ese niño llega hoy en día a cualquier hospital, no va a conseguir terapia intensiva, prótesis oculares, placa de platino ni malla", dijo.
Aunque el Hospital J. M. de los Ríos no cuenta con una unidad de quemados para infantes -como tampoco la tiene ningún otro centro hospitalario del país-, allí se suelen remitir los casos de niños que sufren este tipo de accidentes. Esto incluye a aquellos con lesiones por fuegos artificiales.
El personal médico de la institución advierte que la prevención y la vigilancia son los mejores aliados para evitar que los pequeños manipulen estos artefactos. Además, alertan sobre la falta de condiciones actuales de los hospitales para asistir a las víctimas.
Huníades Urbina, presidente de la Sociedad Venezolana de Pediatría y jefe del Servicio de Urgencias del centro asistencial, recomendó no desestimar los peligros de los pirotécnicos. "Hasta las supuestamente inofensivas cebollitas pueden causar graves daños. Debido a su envoltura en forma de caramelo, un niño, por inexperiencia, puede ingerirlas y sufrir quemaduras a través de la mucosa oral e intoxicación por fósforo blanco", manifestó. Incluso la chispa de las luces de bengala, debido a la alta temperatura que puede alcanzar, es capaz de causar una quemadura profunda.
A medida que se usan artefactos más potentes -como los cohetes, recámaras y morteros de tres tiros-, mayores pueden ser las lesiones.
El cirujano plástico Luis Ceballos, médico jubilado del J.
M. de Los Ríos, subrayó que hay tres áreas susceptibles a las quemaduras por manejo de estos objetos. Las manos, lo que puede ocasionar pérdida de dedos; el rostro, en el que se pueden generar quemaduras severas, pérdida de la visión y daño en los tímpanos; y el área cercana al pubis, donde ocurre lo que se conoce como "la quemadura del bolsillo derecho", pues en él se guardan los pequeños pirotécnicos que se pueden encender con la fricción del pantalón.
"Esas quemaduras son generalmente de tercer grado y de muy mal pronóstico porque hay que someter al paciente a una o a varias intervenciones para cubrir el área afectada con injerto. En algunos casos, se pueden perder los testículos y el pene", acotó.
La psicóloga Anita Molina trabajó en el centro hospitalario de San Bernardino hasta jubilarse. En su experiencia, la recuperación de este tipo de heridas supone un reto psicológico para los pacientes y sus familiares. "Mientras la piel está descubierta, cuando aún no se han colocado los injertos, los pacientes suelen demostrar una debilidad afectiva. En esos momentos es conveniente contar con el apoyo de las madres, pero resulta que muchas veces ellas están angustiadas y hay que ayudarlas también".
Durante la recuperación, los niños pueden tener pesadillas, debido a la crisis de repetición, la sensación de vivir otra vez el episodio traumático.
Molina indicó que la recuperación psicológica puede durar en promedio entre seis y ocho meses. No obstante, algunos niños y adolescentes ameritan que se prolongue el tratamiento. Eso ocurre con aquellos que vuelven a jugar con fuego a pesar de haberse quemado.
Sin unidad. En 1993, Urbina se fue a Japón a especializarse. Seesperaba que a su regreso, dos años después, las autoridades avanzaranen la creación de una unidad de quemados exclusiva para niños, pero nofue así. Todavía sigue esperando que se concrete este proyecto.
El médico considera que el panorama se complica cuando se suma la falta de insumos médicos, de más reciente data. Recordó que en 1991 salvaron a un chico que tenía 90% de la piel quemada, debido a que le colocaron una placa de platino, maya de acero y lentes intraoculares.
"Pero si ese niño llega hoy en día a cualquier hospital, no va a conseguir terapia intensiva, prótesis oculares, placa de platino ni malla", dijo.
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